Este año Jesús fue algo mas breve que otros. Pero no por ello menos expresivo, adornando su escrito con anécdotas y hechos que algunos teníamos olvidados. Resaltó, como él suele hacerlo, las cualidades del homenajeado, que dicho sea de paso, pudimos ver como a medida que el orador expresaba e interpretaba su escrito, se iba emocionando hasta el extremo en que no pudo mas y estallaron esas lágrimas que no podemos reprimir. Y es que Jesús refleja siempre en su locución diversos momentos de la vida del homenajeado y toca esa fibra que todos llevamos dentro, porque somos gente normal y sensible, que nos hace sentirnos orgullosos y agradecidos. Y esto fue lo que le pasó a José Mari.
Estas noches del Pescaito, que solo las vivimos una vez al año, es la llama que mantiene viva a La Mano Negra (por imperativo legal Los de la Mano...) por eso no podemos permitir que se nos escape de las manos y mientras nos sea posible debemos conservarla, aunque solo se una vez al año.
Y volviendo a recordar la noche de ayer, termino de modo muy personal, pero con la seguridad de que al mismo tiempo soy portavoz de todos los que formamos esta familia, felicitando a José Mari y Pilar por el homenaje. Y agradeciéndoles los muchos años de amistad que quedan atrás y los muchos que tenemos por delante.
FELICIDADES.
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